A Rafael Vidal
Por Guillermo Casanova elFeb 15, 2005 | EnOpinión, Noticias | Enviar reacción »
¡Qué vaina, mataste a Rafael Vidal!
Estoy seguro que cuando saliste esa noche de tu casa no tenías esa intención; es más, segundos antes de matarlo, tampoco tenías esa intención.
Fue solo, y en menos de un segundo, cuando ya todo era inevitable, que deseaste no morir tu y, cosas de la vida, te convertiste en un homicida, porque quien murió fue Rafael Vidal.
A Rafael Vidal, un personaje "echao' pa' lante", honesto, trabajador, famoso, medallista olímpico, empresario, ejemplo a seguir, venezolano...
Extinguiste una vida solamente porque, a tus 24 años, y con un carro cuyo valor serviría para comprar una casa, te creíste por encima del resto de los mortales y volaste en la tierra, en tu máquina, con la adrenalina a millón, inmortal, un Dios, un ser único, el invencible, el Todopoderoso, volaste hasta que 92 metros de frenazo hicieron que la física te devolviera a la tierra en forma de un simple mortal, pero ahora, un mortal homicida.
No te conozco pero sé quien eres. Eres uno más de esos que uno odia en las calles, en las autopistas, en las avenidas, porque creen que son dueños del mundo.
No te conozco, pero sé que eres la causa de que los pobres odien a los ricos, de que los que son justos no crean en la justicia, eres la causa de que muchos pierdan la fe en Dios.
Y ahora Rafael Vidal está muerto, ya lo enterraron, ya no va a seguir siendole útil a todos como siempre lo fue. Pero Rafael va a seguir entre nosotros de otra manera, de una manera que tu, nunca vas a poder estar. Rafael, se sembró ya en miles, tal vez millones de personas como un recuerdo de lo que debe ser y eso, es algo que pocos logran.
Hoy saliste en la prensa de nuevo. Dicen que te hicieron hacerte el herido para no ir preso. Y que un juez te fue a visitar hoy a la Clínica y dijo que tu no actuaste de mala fe, que lo tuyo fue homicidio culposo, no Intencional. Que ya puedes irte a tu casa. Que tienes que presentarte cada ocho días y que no puedes salir del país.
Pero Rafael Vidal ya no tiene opciones. Está enterrado y sin lugar a dónde ir, excepto al cielo porque se lo tenía ganado, desde hace años.
Lo irónico de todo es que tu podrías servir como ejemplo también. Podrías servir como ejemplo para todos esos "Dioses" que nos desafían y amenazan diariamente en la calle. Tu ejemplo podría decirle a muchos que con su actuar pueden acabar con vidas humanas, hasta las propias.
Pero no, hay gente que no aprende. Son Dioses que vienen del cielo con la sabiduría humana incrustada en el dinero, generalmente de sus padres.
¡Qué vaina, mataste a Rafael Vidal!
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